Cuba sufrió este lunes un nuevo apagón generalizado tras la desconexión total de su sistema eléctrico, en medio de una profunda crisis energética que golpea a la isla desde hace meses y que se agravó por la escasez de combustible y el deterioro de su infraestructura eléctrica.
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El Ministerio de Energía y Minas (Minem) informó que se produjo una “desconexión total del Sistema Electroenergético Nacional (SEN)”, sin precisar inicialmente las causas del colapso. Según las autoridades, ya se activaron los protocolos para iniciar el proceso de restablecimiento del servicio. Se trata del sexto apagón nacional registrado en apenas dos años.
Cuba atraviesa desde mediados de 2024 una grave crisis energética que paralizó sectores de la economía y profundizó el malestar social. Desde el 9 de enero no llegó a Cuba ningún buque petrolero, lo que obligó al régimen de Miguel Díaz-Canel a adoptar medidas de emergencia, entre ellas la suspensión de la venta de diésel, el racionamiento de gasolina y la reducción de algunos servicios hospitalarios.
Además, el país enfrenta un deterioro de la infraestructura eléctrica. Nueve de las 16 unidades termoeléctricas -responsables de cerca del 40 por ciento de la generación eléctrica- se encontraban fuera de servicio este lunes por averías o mantenimiento.
La generación de electricidad del país está sostenida por una red de termoeléctricas envejecidas. Foto: AFP
Estas plantas, muchas con décadas de funcionamiento, apenas recibieron mantenimiento en los últimos años, lo que limita su capacidad para cubrir la demanda de electricidad.
A esto se suma la paralización de la llamada generación distribuida -motores alimentados con diésel y fueloil- que también representa otro 40 por ciento del sistema eléctrico, pero que está detenida desde enero debido a la escasez de combustible.
Cortes cada vez más frecuentes
En los últimos meses, los apagones programados se intensificaron con cortes que superan las 15 horas diarias en La Habana y que en algunas provincias pueden prolongarse durante más de un día.
El colapso de este lunes ocurre apenas una semana después de un apagón masivo que dejó a unos seis millones de cubanos sin electricidad.
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La mayoría de los apagones nacionales recientes están vinculados a fallas en la central termoeléctrica Antonio Guiteras, una de las principales del país, o a fenómenos meteorológicos que afectan las líneas de transmisión.
En septiembre de 2022, por ejemplo, el huracán Ian provocó el primer apagón nacional reciente al dañar el sistema eléctrico del occidente del país. En 2024 y 2025 se registraron cinco nuevos colapsos del sistema, algunos relacionados con averías en centrales y otros con incendios en subestaciones.
Un conflicto político de fondo
El gobierno cubano atribuye buena parte de la crisis energética al endurecimiento de las sanciones estadounidenses y al reciente bloqueo petrolero impulsado por Washington. La situación se agravó luego del 3 de enero, cuando Estados Unidos capturó a Nicolás Maduro, aliado de La Habana y principal proveedor de crudo de la isla, lo que interrumpió los envíos regulares de petróleo venezolano a Cuba.
La Habana acusa a Trump de querer “asfixiar” la economía de la isla. Foto:EFE.
A esto se sumó una orden ejecutiva del gobierno de Donald Trump que amenaza con imponer aranceles a los países que vendan petróleo a Cuba, una medida que dificulta aún más que la isla pueda importar combustible.
El gobierno mexicano de Claudia Sheinbaum intentó mantener el apoyo a la isla mediante gestiones diplomáticas para reanudar el suministro de combustible. Sin embargo, suspendió temporalmente sus envíos de petróleo a Cuba ante la amenaza de Trump. Ante esa presión, el gobierno mexicano optó por enviar asistencia humanitaria, incluidos alimentos y productos básicos.
La Habana sostiene que estas medidas forman parte de una estrategia para “asfixiar” su economía, sometida a embargo estadounidense desde 1962. Por su parte, Washington argumenta que las sanciones responden a lo que considera una amenaza para su seguridad nacional debido a las relaciones del gobierno cubano con países como Rusia, China e Irán.
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Sin embargo, los expertos señalan que la crisis energética actual es el resultado de la combinación de esas presiones con problemas acumulados durante décadas, entre ellos la falta de inversión en la infraestructura eléctrica del país. Diversos cálculos estiman que serían necesarios entre 8.000 y 10.000 millones de dólares para modernizar y estabilizar la red eléctrica cubana.
En ese contexto, los apagones tienen un efecto directo en la crisis económica que enfrenta la isla. Según cifras oficiales, la economía cubana se contrajo más de un 15 por ciento desde el año 2020 y afectó directamente el turismo.
Las interrupciones eléctricas afectan además la producción industrial, los servicios básicos y el funcionamiento del transporte, además de limitar el acceso a internet y a la educación.
En el sector universitario, por ejemplo, la escasez de energía obligó a implementar modalidades semipresenciales. De hecho, este lunes más de cuarenta estudiantes universitarios se reunieron con el ministro de Educación Superior, Walter Baluja, para expresar su preocupación por las dificultades que enfrentan para continuar el semestre.
El presidente de Cuba, Miguel Diaz-Canel en homenaje a los caídos en captura de Maduro. Foto:EFE
Los estudiantes también cuestionaron la representación de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) y plantearon la posibilidad de consultar a los universitarios sobre la conveniencia de suspender temporalmente las clases debido a los problemas de electricidad, transporte y conectividad.
La reunión se produjo días después de una protesta pacífica de estudiantes en la escalinata de la Universidad de La Habana, algo poco común en la isla.
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