A solo 35 días de haber asumido la Presidencia, José Antonio Kast se prepara para presentar en cadena nacional la primera gran reforma legislativa de su Gobierno. El paquete, denominado “Reconstrucción Nacional”, incluye cerca de 40 medidas enfocadas en asuntos tributarios y económicos, y es considerado el eje central de su administración.
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La propuesta llega tras la publicación del sondeo de Cadem del domingo, que revela que un 52 por ciento de los encuestados considera que el Gobierno ha sido peor de lo que esperaba, y en medio de un clima de fuerte tensión política.
Y es que, mientras el Gobierno defiende la necesidad de impulsar la inversión y el crecimiento, la oposición cuestiona el impacto fiscal de las medidas, especialmente en un momento en que el propio Ejecutivo insiste en la falta de recursos. El proyecto, además, pondrá a prueba la capacidad de negociación del mandatario en un Congreso fragmentado.
¿En qué consiste el proyecto de ley de ‘Reconstrucción Nacional’?
Se trata de un paquete de cerca de 40 medidas con un marcado énfasis en el ámbito tributario y económico, temas que son el eje del programa de Gobierno. La iniciativa busca estimular el crecimiento mediante incentivos directos a la inversión, entre ellos beneficios fiscales, facilidades para la repatriación de capitales y ajustes en la carga impositiva a las empresas.
Seguidores de José Antonio Kast, presidente de Chile. Foto:EFE
Asimismo, contempla una simplificación regulatoria orientada a reducir los tiempos y trámites para la aprobación de proyectos de inversión, la agilización de permisos ambientales y ajustes a la gratuidad de la educación universitaria.
¿Cuál es la medida más polémica?
La principal controversia gira en torno a la reducción del impuesto corporativo a las grandes empresas, que pasaría del 27 por ciento al 23 por ciento. Esta iniciativa es ampliamente criticada por la oposición, que considera que favorece a los sectores más ricos y golpea a las clases medias y bajas, ya impactadas por el aumento en los precios de los combustibles como consecuencia de la guerra en Irán.
Además, la iniciativa es cuestionada porque se presenta en un momento en que el propio Ejecutivo insiste en la falta de recursos. Kast, de hecho, recibió el país con un déficit fiscal del 3,55 por ciento del PIB, lo que equivale a más de 13.200 millones de dólares en 2025.
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¿Qué otros cambios incluye la reforma?
Entre las medidas destacan la reducción del impuesto a las donaciones a la mitad; incentivos para la repatriación de capitales con una tasa cercana al 8 por ciento, con los que se espera recaudar unos 300 millones de dólares; y la eliminación del IVA a la venta de viviendas nuevas durante 12 meses, una decisión con la que se busca reactivar el sector inmobiliario y que, según estimaciones oficiales, podría reducir el precio de las propiedades hasta en un 10 por ciento.
¿La reforma toca la educación pública?
Sí. Aunque el foco principal del paquete es económico y tributario, la reforma también incorpora medidas que afectan el sistema de educación superior, especialmente en materia de financiamiento. Una de las más debatidas es la intención de Kast de limitar el acceso a la gratuidad universitaria, estableciendo un criterio de edad que excluiría a nuevos beneficiarios mayores de 30 años.
La propuesta no afectaría a quienes ya cuentan con el beneficio, pero sí cambiaría las reglas para futuros estudiantes, en particular aquellos que buscan acceder a la educación superior en etapas más avanzadas de su vida. Actualmente, aunque representan una proporción menor del total, al menos 8.000 estudiantes mayores de 30 años estudian con gratuidad.
El presidente electo de Chile, José Antonio Kast (centro), durante la presentación de su gabinete. Foto:AFP
¿Por qué el Gobierno defiende esta reforma?
El Ejecutivo sostiene que la reducción de impuestos es clave para mejorar la competitividad de Chile, atraer inversión y dinamizar la economía. El ministro de la Secretaría General de la Presidencia (Segpres), José García Ruminot, señaló que esta política es “irrenunciable” para lograr mayores niveles de crecimiento.
“Espero que, a finales de los cuatro años (de mandato), la economía esté creciendo al 4 por ciento y tengamos un desempleo del 6 por ciento. Eso sería un gran triunfo para Chile y la clave del éxito del presidente Kast y su Gobierno”, dijo Ruminot.
¿Qué críticas ha hecho la oposición?
Desde la izquierda y la centroizquierda advierten que la reforma implicaría una reducción de la recaudación fiscal en un contexto de estrechez presupuestaria. Carolina Tohá señaló que, sin mecanismos de compensación, el peso de la medida podría trasladarse a los sectores más vulnerables.
En la misma línea, la senadora socialista Daniella Cicardini, integrante de la Comisión de Hacienda de la Cámara Alta, afirmó que su bancada no respaldará la iniciativa. “No vamos a apoyar una reforma tributaria de contrabando que después termina pagando la clase media y los trabajadores”, sostuvo.
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Estos sectores plantean que, aunque consideran necesarios ciertos ajustes, el proyecto debería dividirse en varios proyectos de ley para discutirlos por separado o, al menos, escindir el componente tributario del resto del paquete. Por su parte, el líder del Partido de la Gente, Franco Parisi, también expresó reparos a la propuesta y sugirió priorizar otras medidas, como la reducción de impuestos a medicamentos y pañales.
¿Hay divisiones dentro de la derecha?
Sí. Aunque el oficialismo intenta alinearse, algunos dirigentes cercanos ideológicamente a Kast han planteado reparos. Jorge Alessandri, presidente de la Cámara de Diputados y representante de la derecha tradicional, respalda la reforma, pero señaló que faltan medidas con impacto inmediato para la clase media.
Ante las reacciones mixtas, José Antonio Kast intensificó en los últimos días las gestiones políticas para asegurar apoyos. El mandatario ha convocado reuniones con partidos aliados como Republicanos, Chile Vamos y Demócratas, y también ha buscado acercamientos con sectores de derecha radical, como los representados por Johannes Kaiser, que se definen como una “oposición amistosa” y anunciaron que están abiertos a escuchar las propuestas.
¿Qué tan importante es esta reforma para el Gobierno?
La reforma es considerada el corazón del programa de José Antonio Kast para su mandato, y su éxito o fracaso podría marcar el rumbo de su administración, especialmente en el plano económico. El debate, además, se da en un contexto en el que la seguridad dejó de ser la principal preocupación de los chilenos, desplazada por el bolsillo y el empleo, según la encuesta de Cadem.
El presidente saliente de Chile, Gabriel Boric (i.), y el presidente electo, José Antonio Kast. Foto:AFP
En ese sentido, el escenario guarda similitudes con el inicio del Gobierno de Gabriel Boric, que durante su primer mes en el cargo presentó una reforma tributaria ante el Congreso. Ese proyecto fracasó y se convirtió en el primer gran golpe político para la administración progresista, por lo que la actual iniciativa también funciona como una prueba clave de la capacidad de Kast para negociar en el Congreso.
¿Qué viene ahora?
Se espera que el proyecto ingrese al Congreso en los próximos días, dando inicio a una tramitación que se anticipa extensa y compleja, tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado. Allí deberá sortear un escenario político fragmentado, en el que el Ejecutivo no cuenta con mayorías claras, por lo que dependerá de negociaciones con sectores de la oposición y de la disciplina de sus propios aliados.
CAMILO A. CASTILLO — Subeditor Internacional — X: @camiloandres894
(*) Con información de EFE y AFP
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