El derechista José Antonio Kast asumirá este miércoles la Presidencia de Chile, tras cuatro años del liderazgo de la izquierda progresista, con el desafío de romper el ciclo de crecimiento moderado en el que está sumido el mayor productor de cobre del mundo desde hace años y en medio de la disputa entre Estados Unidos y China, sus dos principales compradores del metal rojo.
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Kast, de 60 años, será el primer presidente de derecha radical desde el retorno a la democracia. Foto:AFP
Padre de nueve hijos, antiabortista y miembro del movimiento católico Schoenstatt, el futuro presidente asegura que su objetivo es “recuperar la grandeza de Chile”.
Entre sus principales promesas de campaña figuran la construcción de un muro en la frontera norte, la expulsión masiva de migrantes, rebajas de impuestos, alcanzar un crecimiento económico del 4 por ciento y ejecutar un megarecorte del gasto público por 6.000 millones de dólares en 18 meses, “sin tocar el gasto social”, una meta cuestionada de manera unánime por economistas.
Según Rodrigo Pérez de Arce, de la Universidad del Desarrollo, Kast asume el cargo con un gran reto: “Gestionar las enormes expectativas que creó, a la vez que ordenar a sus adherentes”, dijo a EFE.
En buena medida, ese desafío pasa por la viabilidad de su programa económico, una de las principales apuestas de su futuro Gobierno.
El plan económico de Kast frente al pulso entre Estados Unidos y China
En el plano económico, Kast propone un plan de desregulaciones, el desbloqueo de grandes inversiones, la reducción de la tasa impositiva a las empresas al 23 por ciento y un ajuste fiscal de 6.000 millones de dólares en 18 meses.
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La inseguridad es una de las más grandes preocupaciones de los chilenos. Foto:iStock
Sin embargo, ejecutar ese fuerte recorte sin afectar el gasto social, como prometió quien será el primer presidente de derecha radical desde el retorno a la democracia, es una meta “inalcanzable”, según Francisco Castañeda, de la Universidad Central.
Para Dany Jaimovich, de la Universidad de Talca, el peligro es “caer en el populismo de la desregulación exagerada”, como sucede en Argentina.
Por su parte, Carlos Smith, de la Universidad del Desarrollo, recomienda “despertar la economía, pero sin desequilibrarla: agregar un shock de inversión que genere más empleo y aumente los salarios sin presionar tanto la inflación”, dijo a la misma agencia de noticias.
En otro frente, Kast asume el liderazgo de Chile en medio de un nuevo capítulo de la disputa entre China, su principal socio comercial, y Estados Unidos, su mayor inversionista extranjero, y de los intentos de la Administración de Donald Trump por limitar la influencia china en América Latina.
Washington canceló el visado a tres funcionarios de Boric vinculados a un proyecto en fase preliminar para construir un cable digital submarino entre Chile y Hong Kong y los acusó de “socavar la seguridad regional”.
Kast, que acusó a Boric de no entregarle información suficiente sobre el cable, no ha dicho si cancelará el proyecto y, aunque señaló que su intención es “llevarse bien con todos”, es uno de los principales aliados de Trump en la región.
Javier Milei y José Antonio Kast posando junto a una motosierra, símbolo de recorte. Foto:AFP
Para Marcela Vera, de la Universidad de Chile, si Kast no adopta “una mirada pragmática con China, basada en los bienes naturales que posee, corre el riesgo de perder posicionamiento frente a otros países de América Latina”, alertó a EFE.
La guerra en Oriente Medio y sus efectos en el cobre, el petróleo y la inflación
La guerra en Oriente Medio además ya afecta a Chile, el mayor productor mundial de cobre y el segundo mayor de litio.
Según la agencia de noticias Reuters, antes del conflicto los expertos estimaban que Chile podría recibir hasta 4.000 millones de dólares adicionales por el alza en los precios del cobre. Sin embargo, la cotización del metal ha mostrado una fuerte volatilidad en las últimas semanas e incluso llegó a caer un 8 por ciento desde su máximo de finales de enero, cuando alcanzó los 13.618 dólares. Hasta el martes, el precio se había recuperado hasta los 13.098 dólares.
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Chile también es uno de los mayores importadores de petróleo de América Latina debido a su escasa producción local, lo que aumenta el impacto del avance en los precios del crudo, que alcanzó casi los 120 dólares por barril el lunes.
“La guerra con Irán ha incrementado considerablemente los riesgos de inflación”, afirmó Oxford Economics en un informe que analiza los mercados emergentes publicado el lunes.
Según el reporte, Europa Central y Oriental, Chile e India serían los países más afectados en su simulación del shock petrolero, que mostró un aumento de entre 0,4 y 1,7 puntos porcentuales en las estimaciones de inflación para el segundo trimestre.
Chile “es muy sensible a los choques externos, muy sensible, ya sean geopolíticos, ya sean aspectos militares o ya sean fluctuaciones muy fuertes en las bolsas del mundo”, afirmó a Reuters Marcela Vera, economista de la Universidad de Santiago.
Chile es el mayor productor mundial de cobre. Foto:istock
Seguridad y migración, ejes del discurso de Kast
La seguridad y la migración también figuran entre las principales prioridades de Kast.
En materia de seguridad, plantea la necesidad de aumentar la presencia policial en las calles, instalar más cámaras de vigilancia y aplicar una política más represiva contra el crimen, aunque sin detallar de dónde saldrán los recursos para financiar estas medidas.
Ese relato, sin embargo, se matiza con las cifras oficiales divulgadas esta misma semana, que por tercer año consecutivo confirmaron un descenso en el índice de homicidios -de 6,8 por cada 100.000 habitantes en 2022 a 5,4 en 2025-, así como una caída en el robo violento de vehículos y una fuerte reducción de los ataques en la llamada macrozona sur, escenario del conflicto entre el Estado, la industria agrícola y forestal y comunidades mapuche.
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Aun así, la percepción de inseguridad sigue siendo alta entre la población, debido principalmente a que los delitos son ahora más violentos y a que el crimen organizado se ha asentado en un país que, apenas un lustro atrás, estaba relativamente al margen de este fenómeno. En perspectiva, la diferencia sigue siendo significativa: en 2015 el país registraba una tasa de homicidios de 2,32 por cada 100.000 habitantes.
La idea de una supuesta “invasión” de migrantes irregulares y su asociación con la criminalidad es otro de los ejes del discurso de Kast en materia migratoria, en sintonía con narrativas utilizadas por sectores de la ultraderecha europea y el trumpismo en Estados Unidos.
Patrullajes entre Perú y Chile en la frontera en medio de la llegada de migrantes venezolanos. Foto:@Liberfach0/X
En Chile hay cerca de un millón de venezolanos, la mayoría integrados en el país y con un aporte a los ingresos fiscales del 1,03 por ciento de los ingresos totales del país -equivalente al 0,15 por ciento del PIB nacional-, según datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).
“Si se eliminaran barreras de regularización y laborales, el aporte podría subir a 510 millones de dólares y esto elevaría el impacto al 1,28 por ciento de la recaudación fiscal total”, subrayó en un informe reciente este organismo dependiente de la ONU.
En la misma línea, Kast tampoco ha especificado cuál será su política ni cómo la financiará, más allá de señalar que perseguirá a quienes hayan entrado de forma irregular y los expulsará del país.
Una declaración que en estas últimas semanas ha chocado con la realidad de las reticencias de sus vecinos, Perú y Bolivia, a acoger a los expulsados, y con el hecho de que Chile y Venezuela tienen las relaciones bilaterales rotas.
Además, su política de blindar la frontera, que tampoco ha detallado cómo financiará, se contradice con los números, que también marcan una tendencia a la baja: según cifras oficiales, los ingresos irregulares han descendido un 54 por ciento respecto a la crisis de hace cuatro años.
Para el analista y académico Rodrigo Espinoza, de la Universidad Diego Portales, la llegada de Kast al poder se inserta en una tendencia más amplia en la región.
El presidente de Chile, José Antonio Kast (centro), durante la presentación de su gabinete. Foto:AFP
“Su arribo robustece el proyecto de derechas en América Latina. Si bien no es una derecha antiestablishment como en Argentina o como ocurrió con Bolsonaro hace unos años, sí adhiere en el plano internacional a una agenda de carácter conservador, más allá de la promesa del presidente electo de no dar la batalla cultural”, afirmó a EFE.
El legado de Boric y el país que recibe Kast
Cuando el mandatario saliente Gabriel Boric asumió el poder hace cuatro años, prometió reformas profundas al sistema instaurado durante la dictadura y anunciaba la llegada al poder de una nueva izquierda muy crítica con la socialdemocracia que gobernó en la transición.
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Sin embargo, el líder del Frente Amplio abandonará La Moneda con un nivel de aprobación que se mantuvo constante (30 por ciento) y con la sensación general de que no solucionó las principales preocupaciones ciudadanas: la delincuencia y la ralentización económica, según las encuestas.
En todo caso, pese a no tener mayoría parlamentaria, Boric consiguió sacar adelante leyes como la jornada laboral de 40 horas, el aumento del salario mínimo hasta casi los 600 dólares, el royalty minero (impuesto específico aplicado a la gran minería) y una reforma parcial de las pensiones, que permitió subirlas en un 35 por ciento y que es posiblemente su logro más valorado.
El presidente saliente de Chile, Gabriel Boric (izq.), y el presidente electo, José Antonio Kast Foto:AFP
“Su principal legado económico es entregar una economía normalizada tras el estallido y la pandemia. La inflación está controlada, pero el crecimiento es moderado”, comentó a EFE Carlos Smith, de la Universidad del Desarrollo.
Así las cosas, Kast llegará a gestionar una economía que creció en 2025 al 2,3 por ciento y registró un déficit fiscal estructural del 3,55 por ciento del PIB, por encima de la meta del Ministerio de Hacienda por tercer año consecutivo.
En la otra cara de la moneda, la inflación está controlada, la cartera de proyectos de inversión extranjera supera los 60.000 millones de dólares y las exportaciones de cobre alcanzan cifras récord.
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En ese escenario, Kast asumirá el poder con una economía estable pero de crecimiento moderado, una agenda de seguridad y migración que dominó el debate político y un contexto internacional cada vez más incierto.
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