El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, vetó este jueves una ley del Congreso que reduciría significativamente la pena de prisión de su predecesor conservador Jair Bolsonaro, quien cumple una condena de 27 años de cárcel por participar en un intento de golpe de Estado, tras haber perdido las elecciones presidenciales de octubre de 2022.
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Presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, saluda a sus partidarios junto a la primera dama. Foto:AFP
El Congreso, de mayoría conservadora, sin embargo, podría eliminar el veto con una votación.
En septiembre, tras un juicio histórico, el expresidente (2019-2022) fue condenado a 27 años de prisión por la Corte Suprema, luego de ser declarado culpable de conspiración para aferrarse al poder de forma “autoritaria” tras su derrota ante Lula.
La sentencia lo halló responsable de liderar una estrategia sistemática de deslegitimación del proceso electoral, incentivar movilizaciones antidemocráticas y tolerar planes para impedir la transición presidencial.
Según el fallo, Bolsonaro promovió durante meses la narrativa de fraude electoral sin pruebas, alentó la instalación de campamentos frente a cuarteles militares y mantuvo contactos con actores civiles y militares que buscaban desconocer el resultado de los comicios.
La Corte concluyó que esa conducta fue clave para crear el clima que desembocó en los disturbios del 8 de enero de 2023.
Por este motivo, Bolsonaro, de 70 años, cumple condena en Brasilia desde finales de noviembre y este mes la Corte Suprema rechazó un pedido de prisión domiciliaria por motivos de salud -desde hace meses padece una crisis de hipo, motivo por el cual fue operado en dos ocasiones a finales de diciembre-.
Según la norma vigente, Bolsonaro debería permanecer encarcelado aproximadamente ocho años antes de poder optar a una flexibilización de la pena. Pero el Congreso aprobó en diciembre una ley que podría reducir ese periodo a poco más de dos años, al modificar los criterios para el acceso a beneficios penitenciarios en delitos contra el orden democrático.
‘Victoria de la democracia’
El veto a ese proyecto ocurre en una fecha muy simbólica: Lula lo firmó en una ceremonia oficial por el tercer aniversario de los disturbios del 8 de enero de 2023 en Brasilia.
Aquel día, miles de partidarios de Bolsonaro irrumpieron y saquearon las sedes del Congreso, el Palacio de Planalto y el Supremo Tribunal Federal, una semana después de la investidura de Lula para su tercer mandato.
Los manifestantes rompieron ventanales, destruyeron obras de arte, oficinas y mobiliario público, en lo que las autoridades calificaron como el ataque más grave a la democracia brasileña desde el fin de la dictadura militar.
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Además, exigían una “intervención militar” para derrocar al presidente, contra quien su líder había perdido la reelección en octubre de 2022 por un margen superior a los dos millones de votos. “El 8 de enero quedó marcado en nuestra historia como el día de la victoria de nuestra democracia”, dijo Lula este jueves en el Palacio presidencial de Planalto, uno de los predios invadidos en los disturbios.
Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de prisión. Foto:AFP
“Victoria sobre los que intentaron tomar el poder por la fuerza, despreciando la voluntad expresada en las urnas. (…) En el Congreso tenemos 513 diputados y 81 senadores, mientras que mi partido solo tiene nueve. Y aun así, logramos aprobar cosas que los gobiernos con mayoría no podrían”, añadió.
Al finalizar, los asistentes rompieron al grito de “¡Sin amnistía!” para los condenados por golpismo. El mandatario brasileño luego bajó por la rampa de Planalto a saludar a cientos de simpatizantes congregados desde la mañana.
El senador Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente, denunció en su cuenta de X una “persecución política descarada, selectiva e injusta” y prometió derrumbar el veto en el Congreso.
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Senado de Brasil. Foto:AFP
De las casi 1.400 personas condenadas hasta ahora por los eventos de enero de 2023, cerca de 400 recibieron penas de más de 10 años de cárcel, según un balance divulgado este jueves por la Corte Suprema. Poco más de un centenar está en prisión.
La trama golpista contemplaba incluso asesinar a Lula, pero no se consumó por falta de apoyo de altos mandos militares, según la Corte.
Salidas por salud
Bolsonaro purga su condena desde noviembre en la sede de la Policía Federal, de donde ha salido varias veces por cuestiones de salud.
Estuvo por más de una semana hospitalizado para una cirugía de hernia inguinal y, luego de golpearse la cabeza durante una caída en prisión, se sometió a exámenes que descartaron lesiones. El expresidente sufre las secuelas de un ataque con arma blanca en 2018 que casi lo mata y que requirió varias cirugías importantes.
Ya inhabilitado para postularse a un cargo público antes de su juicio, el excapitán del Ejército siempre ha negado cualquier intento de golpe de Estado y ha denunciado “persecución política”.
Desde su celda, recientemente respaldó a su hijo Flavio como candidato para las elecciones presidenciales de octubre de 2026. El senador, de 44 años, podría enfrentarse a Lula, quien no ha ocultado su intención de presentarse a un cuarto mandato.
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