El secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Scott Bessent, confirmó públicamente que la administración liderada por Donald Trump mantiene una firme disposición para intervenir y brindar respaldo financiero a la República Argentina en caso de que surja una nueva necesidad económica.
En declaraciones brindadas al portal especializado Axios, el alto funcionario norteamericano subrayó que la Casa Blanca no dudaría en implementar mecanismos de apoyo similares a los ejecutados a fines de 2025.
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¿Cómo las medidas ayudaron a estabilizar la economía de Argentina ?
Javier Milei, presidente de Argentina. Foto:EFE / AFP
En aquel momento, el país atravesó un episodio de fuerte volatilidad cambiaria desencadenado, entre otros factores, por los resultados de los comicios legislativos en la Provincia de Buenos Aires, donde la oposición kirchnerista obtuvo una victoria clave.
Ante ese escenario de inestabilidad, Washington articuló una serie de medidas de contención financiera que incluyeron la habilitación de una línea de liquidez por USD 20.000 millones a través del Fondo de Estabilización Cambiaria, junto con la compra directa de pesos y títulos soberanos argentinos.
Dichas acciones inyectaron divisas en la plaza local, contuvieron la corrida y enviaron un mensaje inequívoco de confianza hacia la gestión del presidente Javier Milei, quien posteriormente consolidó su posición en las elecciones legislativas de término medio a nivel nacional.
Asimismo, Bessent puso de relieve el desenlace favorable de dicha asistencia, recordando que el Banco Central de la República Argentina (BCRA) procedió a la cancelación de aproximadamente USD 2.500 millones otorgados por el Tesoro estadounidense, abonando además unos USD 17,7 millones en concepto de intereses.
La estabilización de Argentina generó un nuevo alineamiento político
Donald Trump, presidente EE. UU.; y Javier Milei, mandatario de Argentina. Foto:EFE
De acuerdo con la visión del funcionario, este cumplimiento demostró que la intervención estratégica no solo fue efectiva para estabilizar la economía argentina, sino que representó una operación financiera favorable y sin costo para los contribuyentes norteamericanos.
Más allá del ámbito estrictamente bilateral, el secretario del Tesoro hizo hincapié en las repercusiones regionales de la política económica argentina. Según su análisis, la estabilización de la Argentina catalizó una transformación de alcance continental, generando un alineamiento político inédito en América Latina.
Bessent definió este fenómeno como un viraje histórico de carácter generacional, destacando que nunca antes la región había contado con una convergencia tan amplia de gobiernos alineados de manera estrecha con las políticas y la visión estratégica de los Estados Unidos.
Este posicionamiento conjunto reafirma el vínculo privilegiado entre Washington y Buenos Aires, una sintonía que ya había sido ratificada en encuentros previos, como la reunión bilateral mantenida entre Bessent y el ministro de Economía argentino, Luis Caputo, durante la cumbre de ministros de Finanzas y presidentes de bancos centrales del G20 celebrada en Asheville, Carolina del Norte.
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En el plano de la política financiera internacional de los Estados Unidos, Bessent aprovechó la oportunidad para argumentar en favor de las recientes intervenciones llevadas a cabo por su departamento en apoyo a la divisa japonesa (el yen).
Del mismo modo, buscó transmitir calma frente al marcado incremento registrado en el rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense, cuyas tasas a 10 y 30 años alcanzaron picos no vistos en casi un cuarto de siglo (alcanzando 5,28% y 5,61%, respectivamente).
Para el funcionario, este repunte en los rendimientos no responde a un rechazo de los inversores hacia la deuda estadounidense ni a un fenómeno atípico de liquidación de activos norteamericanos en favor de bonos alemanes o japoneses.

