Estados Unidos está considerando presentar una acusación formal contra Raúl Castro en relación con el derribo de dos aeronaves del grupo humanitario ‘Brothers to the Rescue’ hace 30 años, según fuentes citadas por la cadena CBS News.
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La eventual acusación, que tendría que ser aprobada por un gran jurado, se centraría en el incidente ocurrido en febrero de 1996, cuando aeronaves del grupo de exiliados cubanos fueron derribadas por un avión de combate MiG-29, en el que murieron cuatro personas, de acuerdo con el reporte.
Castro, de 94 años, renunció formalmente al liderazgo del Partido Comunista de Cuba en 2021, aunque continúa siendo considerado una de las figuras de mayor influencia política en la isla, hoy bajo el mando de Miguel Díaz-Canel.
El actual presidente cubano, Miguel Díaz-Canel. Foto: AFP
El Departamento de Justicia de Estados Unidos no hizo comentarios sobre el asunto, según CBS News.
El derribo de los aviones de 1996
El caso se remonta a febrero de 1996, cuando dos aeronaves de la organización ‘Brothers to the Rescue’, integrada por cubanos exiliados en Miami y dedicada a vuelos humanitarios en la región, fueron derribadas por fuerzas cubanas.
Un informe de la Organización de los Estados Americanos (OEA) concluyó que los aviones fueron abatidos fuera del espacio aéreo cubano y sostuvo que Cuba violó el derecho internacional al disparar sin previo aviso.
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Las autoridades cubanas, por su parte, sostienen que el derribo fue “legítimo”, argumentando que las aeronaves habían violado el espacio aéreo de la isla y que existía la intención de realizar actos de sabotaje contra la infraestructura cubana.
En declaraciones recogidas en su momento, Fidel Castro afirmó que el ejército actuó bajo sus “órdenes generales”. En ese periodo, el mayor de los Castro era el jefe de Estado y Raúl dirigía las fuerzas armadas.
El posible avance del caso ocurre en un contexto de mayor presión de Estados Unidos sobre el gobierno cubano.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Foto: AFP
A finales de enero, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó un decreto que califica a Cuba como una “amenaza excepcional” para la seguridad estadounidense, medida que sirvió de base para el endurecimiento de sanciones, incluido el denominado bloqueo petrolero a la isla.
Washington también advirtió sobre represalias a países que suministren o vendan petróleo a Cuba, en el marco de una política de presión que ha agravado la crisis energética y económica en la isla.
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