El conglomerado de las fuerzas armadas cubanas, Gaesa, que controla cerca del 40 por ciento de la economía de Cuba y la minera canadiense Sherritt se convirtieron el jueves en las primeras empresas sancionadas bajo una reciente orden ejecutiva de Donald Trump.
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El 1.º de mayo, el presidente estadounidense firmó una orden ejecutiva que endurece las sanciones contra Cuba afirmando que la isla, situada a 150 kilómetros de la costa de Florida, continúa representando “una amenaza extraordinaria para la seguridad nacional de los Estados Unidos”.
En virtud de esa orden, el secretario de Estado, Marco Rubio, anunció este jueves nuevas sanciones a entidades económicas en Cuba, entre ellas una empresa mixta integrada por la minera canadiense Sherritt y el Estado cubano.
Esa empresa mixta “ha explotado los recursos naturales de Cuba para beneficiar al régimen a expensas del pueblo cubano” y “lucra con activos que fueron originalmente expropiados por el régimen cubano a personas y empresas estadounidenses”, declaró Rubio, un cubanoestadounidense crítico con el gobierno de La Habana.
El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, habla durante una conferencia de prensa. Foto: Getty Images via AFP
Sherritt extraía níquel y cobalto en la mina de Moa, situada en la provincia de Holguín (noreste). Participa desde la década de 1990 en la empresa mixta Moa Nickel S.A. junto con el Estado cubano.
En un comunicado, Sherritt anunció la suspensión inmediata de su participación en empresas mixtas en la isla y la repatriación de sus empleados.
Esas sanciones “alteran de forma sustancial la capacidad” de Sherritt para continuar sus negocios en Cuba y “podrían tener como resultado que proveedores financieros u otros proveedores no puedan o no estén dispuestos a seguir apoyando las operaciones u otras actividades comerciales” de la empresa, señaló la minera.
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A mediados de febrero, Sherritt ya había anunciado la suspensión de sus operaciones en Cuba debido al bloqueo de combustible impuesto por Estados Unidos a la isla, bajo embargo de Washington desde 1962 y sumida en una profunda crisis económica.
Las nuevas sanciones estadounidenses apuntan también a los bancos extranjeros que colaboran con el gobierno cubano, así como a individuos y entidades involucrados en los sectores energético y minero.
Las sanciones contra Gaesa
Rubio también anunció nuevas sanciones contra Gaesa, que controla sectores clave de la economía del país y que ya estaba sometida a medidas punitivas de Estados Unidos.
Las sanciones contra Gaesa incluyen a su presidenta, la general de Brigada de las fuerzas armadas, Ania Guillermina Lastres Morera, nombrada al frente del conglomerado en 2022.
Cuba enfrenta una crisis energética sin precedentes. Foto: AFP
Gaesa “está diseñada para generar ingresos no para el pueblo cubano, sino únicamente en beneficio de su élite corrupta”, declaró Rubio, tras advertir que “pueden esperarse nuevas medidas punitivas en los próximos días y semanas”.
Asimismo, precisó que las medidas incluyen el bloqueo de bienes, la congelación de activos en Estados Unidos y la prohibición de realizar transacciones con empresas o ciudadanos estadounidenses.
Una investigación del diario Miami Herald basada en supuestos documentos filtrados calculó que Gaesa tenía 18.000 millones de dólares en activos a comienzos de 2024, en línea con el nivel de gasto del propio Estado.
“Con las medidas adicionales de castigo colectivo anunciadas hoy contra Cuba, el gobierno de EEUU confirma su intención genocida contra la nación cubana y despeja toda duda sobre la falsedad de sus pretextos para agredir a nuestro país”, escribió en X el canciller cubano Bruno Rodríguez.
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En otro tuit, Rodríguez destacó que las acciones que Rubio “diseña, promueve a nombre del gobierno de EE. UU. y propone a su Presidente, a partir de su agenda personal, están claramente dirigidas a causar el mayor daño posible” a los cubanos.
Trump multiplicó sus ofensas y amenazas contra la isla, y habló públicamente sobre la posibilidad de tomar su control.
En un comunicado publicado este jueves en Ginebra, tres expertos de la ONU advierten que ese bloqueo petrolero representa “una privación energética” de “consecuencias graves” para los derechos humanos y el desarrollo de la isla, de 9,6 millones de habitantes.
Desde enero, Washington solo permitió la llegada al país de un petrolero ruso.
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