A la periodista Mariana Camejo le cuesta recordar un momento de su vida en que su país no estuviera atravesando alguna crisis. “Nací en el periodo especial”, dice desde La Habana, en referencia a la caída de la Unión Soviética, que entonces se veía como el final inevitable del régimen castrista. Lo hace en una videollamada que se entrecorta en ocasiones por la inestabilidad del internet.
Camejo describe lo de ahora como una ‘policrisis’: constantes cortes de electricidad, falta de medicamentos, escasez de comida y transporte público paralizado. Y todos los días sale algo nuevo: 48 horas después de la videollamada, el régimen anunciaba que se quedaron sin combustible para los aviones.
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Hilda Landrove, antropóloga cubana radicada en México, teme que la actual situación haga literal esa famosa frase revolucionaria ‘Patria o muerte’. “Porque la muerte va a ser del pueblo. Las élites se van a salvar de alguna manera”, asegura. Detrás de los dogmas del Partido Comunista de Cuba y los juegos geopolíticos de Donald Trump, cerca de 9 millones de habitantes conviven con el hambre. “¿Se le puede hablar de la libertad a un paciente de cáncer que no sabe cómo llegar al hospital para su tratamiento?”, se pregunta Camejo.
En la isla los médicos escriben en sus redes sociales que necesitan gasolina para ir a los hospitales. Es uno de los cientos de paradojas cubanas: el país que exporta profesionales de la salud hoy no tiene cómo atender a sus propios enfermos.
Cerca de 9 millones de habitantes conviven con el hambre Foto:EFE.
Camejo dirige La Joven Cuba, uno de los pocos medios digitales independientes que permanecen en un país donde eso no está permitido. Muchos ya han tenido que irse o, en algunos casos, después de largas horas de interrogatorios, se vieron obligados a firmar compromisos de no ejercer más el periodismo.
Por ejemplo, a sus colegas de El Toque los acusaron, a fines de 2025, de ser “un instrumento de la guerra cognitiva contra Cuba”. Según el Gobierno, al publicar las referencias de valores para las múltiples divisas cubanas, estaban provocando el caos económico en la isla.
José Jasán Nieves, editor de este medio, explica que “de la isla se han ido en los últimos cuatro años más de 150 periodistas independientes al exilio y los que quedan sufren un nivel de acoso importante. Muchos ciudadanos han cubierto ese espacio, convirtiéndose en creadores de contenido que reportan su realidad. Sobre ellos también está cayendo la presión del régimen”.
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Es el caso de Ernesto Ricardo Medina y Kamil Zayas Pérez, fundadores del proyecto audiovisual independiente El4tico, arrestados el 6 de febrero. El proyecto tiene 80.000 seguidores en Instagram y es un espacio de debate y crítica que, como su nombre lo indica, se transmite desde “un cuartico” de una casona de Holguín. “Ellos enfrentan acusaciones de instigación a cometer delitos solo por sus opiniones contra el régimen”, dice José Jasán Nieves.
México envía ayuda humanitaria a Cuba. Foto:x: @SRE_mx
La directora de La Joven Cuba, por su parte, explica que los cubanos viven una precarización extrema. “Los servicios y derechos básicos ya no están garantizados. Estamos hablando de más de 20 horas de apagones sobre todo fuera de la capital, es decir que las horas con electricidad son las no comunes”, relata. “Estamos hablando de serios problemas con el abastecimiento de agua y con el acceso a la alimentación mínimamente digna. Hay un creciente número de familias que ha tenido que reducir sus comidas a una al día”, agrega.
Según Camejo, esta crisis proviene tanto de la baja del turismo postpandemia, como de las malas decisiones económicas del régimen. A esto se suma una desatención a la infraestructura energética, una de las causas de los apagones. No tener electricidad significa no poder guardar los alimentos perecederos. Y eso, “en un contexto donde el acceso a la comida es tan complicado, las condiciones de vida se vuelven bastante duras”, dice. Según la investigadora Mayra Espina, actualmente entre el 40 y 45 % de la población es pobre.
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Como no hay situación mala que no sea susceptible de empeorar, Donald Trump intensificó su cerco sobre la isla al prohibir a Venezuela y México enviar más petróleo a Cuba, aunque esta semana permitió la venta del crudo venezolano a la isla por cuestiones humanitarias. Pero como reclama la periodista, “hay responsabilidades compartidas. El Gobierno cubano ha cometido muchísimos errores en términos de política económica y de política interna, pero está claro también que eso ha sucedido en un contexto donde hay un esquema de sanciones que dentro del derecho internacional son ilegales”.
El Gobierno cubano ha cometido muchísimos errores en términos de política económica y de política interna, pero está claro también que eso ha sucedido en un contexto donde hay un esquema de sanciones que dentro del derecho internacional son ilegales
Mariana CamejoPeriodista independiente
El futuro incierto
¿Qué podría venir para Cuba? ¿Un cerco más intenso que asfixie a la población y genere protestas que hagan caer al régimen? ¿Una dictadura que se apegue al lema revolucionario ‘Patria o muerte’ y prefiera la inanición a ceder el poder? ¿Un gobierno que acepte sus errores y convoque a una transición democrática? ¿Un Trump que negocie con el régimen pensando más en sus intereses personales que en los del pueblo cubano? Esta última pregunta parece descabellada, pero con lo sucedido tras la captura de Maduro adquiere alguna validez.
En efecto, para la académica Hilda Landrove es inevitable que EE. UU. intervenga de una u otra manera. “Aunque no por invasión y bombas. Creo que esto ya está sucediendo. Ahora la pregunta es: ¿qué dirección va a tomar? Obviamente la esperanza de muchos cubanos es que eso conduzca al fin del régimen”, dice.
Varias empresas aéreas han cancelado sus vuelos a La Habana. Foto:EFE.
También reconoce que podría haber un tipo de negociación en que “las dos partes (Trump y Díaz-Canel) lleguen a un tipo de negociación en que ambos se sientan satisfechos y no haya cambio. El miedo ahí es que el régimen salga fortalecido”.
Dentro de la administración de Trump hay varias fuerzas jugando y una de ellas es la que representa Marco Rubio. En efecto, aunque los padres del secretario de Estado llegaron a Miami antes de la revolución de 1959, Rubio es profundamente anticastrista, como casi toda la colonia cubana en Florida. Todo indicaría que, para él, no habría una salida negociada. De prevalecer esa posición, sería esperable que EE. UU. apueste por un cambio impulsado por protestas internas que escalen a tal punto que hagan caer al régimen.
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¿Pero un régimen de partido único que acaba de cumplir 67 años en el poder estará dispuesto a abandonarlo? “Si la situación se pone muy difícil para el régimen, como en 2021, puede haber un escenario de represión generalizada todavía más masiva e intensiva que la que hemos visto hasta este punto, porque sabemos que están dispuestos a eso”, dice Landrove.
Ya lo dijo el opositor Manuel Cuesta Morúa a EFE: “Provocar un estallido lo único que hace es fortalecer la maquinaria represiva del Estado sobre los cubanos”. Según Cuesta Morúa, se debe defender la soberanía para una transición entre cubanos, que incluya los de adentro y los de afuera. Solo desde 2021, más de un millón de personas han abandonado la isla, principalmente con destino a EE. UU.
Provocar un estallido lo único que hace es fortalecer la maquinaria represiva del Estado sobre los cubanos
Manuel Cuesta MorúaOpositor cubano
Para el periodista José Jasán Nieves, si bien aún hay una sociedad civil en Cuba, está muy debilitada por años de represión, por lo que ve difícil que pueda liderar una transición democrática. “El régimen invierte muchos recursos en mantener a estas personas aisladas, divididas, atomizadas, agotadas en la propia supervivencia”, afirma.
El país que ya no existe
Esta larga agonía de la revolución no habría sido posible sin el apoyo histórico de México. En el último año, por ejemplo, la petrolera Pemex vendió 496 millones de dólares en petróleo a la isla, sin que se conozca cuánto se envió como ayuda humanitaria. Para Hilda Landrove, ese apoyo subsistió por una especie de nostalgia hacia la revolución. “Hay un discurso que dice que Cuba hay que defenderla porque es el ejemplo de la justicia social y que es un país que ha alimentado, educado y cuidado la salud de millones de personas. Que hay que posicionarse frente al imperialismo norteamericano. Pero para posicionarse frente al imperialismo norteamericano hablan de una Cuba que realmente no existe”.
Solo desde 2021, más de un millón de personas han abandonado la isla. Foto:EFE.
De concretarse la caída del régimen cubano, que comenzó en 1959, se marcaría un hito histórico en Latinoamérica. Ningún proceso del siglo XX marcó tanto el imaginario de la región. Incluso sus líderes siguen siendo íconos de la izquierda en todo el mundo: las camisetas y los grafitis del ‘Che’ Guevara lo demuestran.
José J. Rodríguez Vázquez, profesor de la Universidad de Puerto Rico, politólogo e historiador experto en América Latina y el Caribe, sostiene que la revolución dejó un legado en torno al uso de la cultura y la educación. “Hay que recordar que una de las primeras agendas del gobierno castrista fue, en los 60, escolarizar a los jóvenes y enseñar a leer y escribir al resto de la población”. Ese esfuerzo-nación impactó profundamente a los académicos e intelectuales de todo el continente. Además, la revolución, sostiene Rodríguez, reinterpretó el marxismo hacia un “nacionalismo latinoamericanista” que incluye al mundo rural e indígena.
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Con el tiempo y en medio de errores catastróficos causados por el dogmatismo ideológico, esos ideales fueron desdibujándose en medio de un control policial de la población. Rodríguez Vásquez asegura que esa revolución ya no existe. “Fue importante y no dejó de tener sus aciertos. Pero ya terminó, y terminó de la peor manera. Como una sociedad estatalizada, militarizada, burocratizada de partido único, donde las expresiones de la sociedad civil, de la disidencia, no tienen lugar”.
La revolución fue importante y no dejó de tener sus aciertos. Pero ya terminó, y terminó de la peor manera. Como una sociedad estatalizada, militarizada, burocratizada de partido único, donde las expresiones de la sociedad civil, de la disidencia, no tienen lugar
José J. Rodríguez VázquezPolitólogo e historiador
¿Es posible en este escenario una transición a la democracia? Para el historiador es difícil, pero no imposible. Un ejemplo, según el académico, es el caso chileno: “¿Cómo es que logró darse la apertura democrática chilena después de los 17 años de dominación pinochetista? Después de que ganó el ‘No’ el bloque opositor logró una transición”.
Para eso, dice Rodríguez Vásquez, se debe ser flexible, cuidadoso y tolerante. “No se trata de barrer y tomar venganza. Me parece que también en los cubanos hay un sector que está vivo política e intelectualmente, y que sabe que esa transición se puede dar”.
Protestas en La Habana, Cuba, por escasez de agua. Foto:Redes sociales
¿Está siendo Trump una barrera, más que una ayuda para un giro cubano hacia la democracia? Rodríguez Vásquez dice que sí. “Fortalece el lado más revanchista del exilio cubano, que no son más que las reminiscencias del exilio inicial. Estoy seguro de que a ningún cubano se le puede ocurrir, de adentro o de afuera, que la liberación de Cuba pueda darse a través de una invasión norteamericana. Lo único que hay que decirle a alguien que quiera eso, para que entienda lo que resulta el poderío militar tecnológico destructivo contemporáneo, es que vea una, dos o tres fotos de la Franja de Gaza. Nadie va a querer reinstalar la democracia en un cementerio”, advierte.
(*) Miembro de la Mesa Editorial de Connectas. (**) Connectas es una iniciativa periodística sin fines de lucro que promueve la producción, el intercambio, la capacitación y la difusión de información sobre temas claves para el desarrollo de las Américas.
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